Sin la Luna, hubiera sido imposible que se dieran las condiciones para la vida en nuestro planeta.
La influencia gravitatoria de la Luna produce las mareas y el aumento de la duración del día. La distancia orbital de la Luna, cerca de treinta veces el diámetro de la Tierra, hace que se vea en el cielo con el mismo tamaño que el Sol y permite que lo cubra en los eclipses solares totales.
La luna es esencial para que las mareas sean posibles, ya que ésta no gira en torno a la Tierra, sino que la Tierra y la Luna giran en torno al centro de masas de ambos. Sin embargo, al ser la Tierra un cuerpo grande, la gravedad que le ejerce la Luna es distinta en cada punto.
De la misma forma que la tierra atrae a la Luna, ésta también nos atrae, creando un efecto de estiramiento del planeta, "ovalándolo". Esto produce un ligero movimiento de atracción a la Luna y viceversa, lo que provoca la subida y bajada de la marea dos veces al día.
