A principios del siglo XX, la sociedad argentina experimentó importantes cambios en las manifestaciones culturales. Muchos de estos cambios se venían desarrollando desde las dos últimas décadas del siglo XIX cuando a la par del aluvión inmigratorio, se consolidaron los espacios sociales de la clase alta, entre ellos los destinados a la alta cultura (un conjunto de obras, prácticas y símbolos considerados como la forma cultural de mayor prestigio en una sociedad determinada).