Para encender fuego, además de calor, se necesita algo que se deje quemar, un combustible (como hojas secas o la nafta) y oxígeno.
Por ejemplo, si nos encontráramos en la Luna, los fósforos no encenderían aunque los pasemos contra la tira marrón de la cajita mil veces. La punta roja tiene una mezcla química que al frotarla contra la tira logra que la caja libere mucho calor, la madera del palito es el combustible y el aire pone oxígeno, pero sin aire, no lograríamos nada. Es imposible encender fuego en la Luna.

